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Telefónica y el terremoto del Perú.

El Perú ha sufrido, el 15 de agosto, un intenso terremoto. Los más afectados, como siempre, han sido los pobres, especialmente en los pueblos del sur. Las casas modestas se han hundido.
Esta tragedia podía evitarse. La mejor manera de afrontar un desastre natural es la PREVISIÓN y LA PREVENCIÓN. Pero en los últimos años, las políticas neoliberales privatizaron los hospitales, los aeropuertos, las líneas telefónicas.., y pusieron a licitación las carreteras. La población quedó desprotegida. Las inversiones del Estado se destinaron a oprimir y reprimir.
Después del terremoto, las líneas de teléfono, propiedad de la empresa española Telefónica, enmudecieron. La gente no pudo comunicarse con sus familiares y los afectados han quedado desamparados.
En España, hemos vivido algunas situaciones de convulsión pública, y en cambio, los teléfonos han seguido funcionando con normalidad. ¿Por qué razón los peruanos no disponían de un servicio similar?
Telefónica impulsó una intensa actividad comercial que le permitió vender 12 millones de teléfonos celulares, pero no amplió adecuadamente los servicios. En otras palabras: entregó más teléfonos de los que puede atender. Tampoco se planteó el mantenimiento de su sistema ante una situación de emergencia. Ésta es la principal razón del bloqueo telefónico, y no el exceso de llamadas, con las que se excusa la compañía.
El tema de fondo, es que servicios como el telefónico, en el modelo neoliberal vigente, no son asumidos como bienes públicos para elevar la calidad de vida, la seguridad y la comunicación entre los ciudadanos. De eso no existe la menor duda. El terremoto del Perú nos deja un nuevo y sangrante ejemplo.
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