Estados Unidos vive un repunte repentino de la lucha de clases el origen de la cual ha sido descrito por Paul Krugman.
Estalló cuando el gobernador republicano de Wisconsin quiso:
a) eliminar los sindicatos del sector público anulando la negociación colectiva,
b) reducir los salarios y otros derechos económicos de los funcionarios,
c) debilitar las protección a los grupos más pobres, y
d) abrir la posibilidad de vender los servicios y las empresas públicas sin la aprobación previa de la Comisión de Administración.
Cientos de miles de trabajadores se están movilizando para evitarlo y una parte de los demócratas los apoyan.
El conflicto tiene similitudes con las manifestaciones recientes de la lucha de clases en nuestro país y anuncia algunos de los problemas con los que nos encontraremos en un futuro no muy lejano. Tres cosas a retener.
1) La campaña de desprecio y calumnias en contra de los sindicatos.
2) El intento de escindir a los trabajadores públicos del resto acusándolos de ser una casta privilegiada y de cobrar demasiado.
3) La utilización del déficit, no sólo para empeorar las condiciones laborales de los trabajadores públicos, sino también de excusa para nuevas privatizaciones.