La República Popular China sufrió un terremoto de proporciones inmensas el 12 de mayo en la provincia suroeste de Xinhua. Unas semanas más tarde, el número de muertes se estima en más de 60.000 y se teme que aumente. Cerca de tres millones de personas lo han perdido casi todo. Las comunicaciones, los servicios públicos, la industria y la minería quedaron prácticamente destruidos en las zonas más afectadas.
Como que en China el Estado juega un papel dominante en la economía nacional, el gobierno ha podido movilizar todos los recursos para intervenir en las áreas devastadas. Al cabo de una semana todos los pueblos y las ciudades ya disponían de equipos de comunicaciones en funcionamiento y una gran parte de la población estaba alojada. Los supervivientes pudieron ponerse en contacto con sus familias. Mientras, los servicios sanitarios planificaron su intervención.
China no tiene soldados fuera de sus fronteras. Esto ha permitido movilizar inmediatamente al Ejercito de Liberación Nacional. En este caso el ejercito – a diferencia de lo que ocurre con otros ejercitos intervencionistas de países occidentales que se presentan como defensores de los ”derechos humanos” - ha llevado a cabo una verdadera actuación humanitaria.
Desde los medios de comunicación Occidentales ha habido poca cobertura de la heroica lucha de China contra la catástrofe. Es necesario destacar, una vez más, la tarea espléndida de Rafael Poch desde “La Vanguardia”. TV3, en cambio, y otros medios públicos y privados, han tenido un interés particular en hurgar en los aspectos negativos, con el fin de aprovechar la catástrofe para debilitar de nuevo a China.
Por todas partes , tanto dentro como fuera de China, hay mucha gente que está respondiendo de forma extraordinaria al llamamiento del Partido Comunista, ofreciendo apoyo y dinero. Aquí en Cataluña también existe un apoyo importante. Ahora bien, la situación es mejorable: En ningún momento TV3 “la nuestra”, se ha dignado ha hacer público en sus telenoticias un número de cuenta corriente dónde hacer llegar la solidaridad. Esto, que recuerde, no pasó en situaciones catastróficas anteriores de menor envergadura. Tampoco se han podido ver gestos firmes de apoyo y de solidaridad por parte del Gobierno catalán. Pero todavía estamos a tiempo. Nuestra aportación es necesaria. Seguro que será bien acogida.
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