El sistema político español, cada vez se asemeja más al norteamericano. Fijémonos en los “casos” Zaplana y Taguas.
En sus inicios, Zaplana era empresario. Después fue Presidente de la Generalitat Valenciana, Ministro de Trabajo en el Gobierno de Aznar y Portavoz del “Grupo Popular”. Ahora ha sido contratado por Telefónica.
Taguas trabajaba para el Banco Bilbao Vizcaya. Fue Miguel Sebastián, el actual ministro de Industria y hombre de confianza de Zapatero, el que lo trajo a la Moncloa como director de la Oficina Económica de la Presidencia del Gobierno. Permaneció en el cargo hasta el final de la última legislatura. En estos momentos preside SEOPAN, la asociación a la que pertenecen las 33 principales emprendidas constructoras.
Zaplana y Taguas oficialmente eran “servidores públicos”. Pero a la hora de la verdad, fueron transitando entre el mundo de la política y el de los negocios; entre las sedes gubernamentales y los consejos de administración de grandes empresas.
Si buscáramos, ¿cuántos Zaplana y Taguas podríamos encontrar?.
Los dos “casos” escenifican la última versión de una historia que ya empieza a resultarnos familiar y nos alertan de las relaciones existentes entre las clases dominantes y el poder político.
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