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Amartya Sen

Amartya Sen es uno de los economistas más prestigiosos a nivel internacional. El Nobel Robert Solow, lo definió como "la conciencia de los economistas”.

Entre nosotros, no es un personaje desconocido: buena parte de sus libros han sido publicados en el Estado español y en 1997 se le concedió el Premio Internacional Catalunya. Un año después (1998) recibió el Premio Nobel de economía.

Pero este antecedente no ha evitado que “nuestros” medios de comunicación prefieran recurrir a otros personajes - más dados al espectáculo, aunque mucho menos rigurosos y sobre todo menos conscientes y consecuentes que Sen- a la hora de debatir de temas económicos. En otros lugares, en cambio, se acostumbra a solicitar, de vez en cuando, el punto de vista de Amartya Sen. Lo hacen, incluso, algunos personajes de derechas.

Sin ir más lejos, en Francia, recientemente, Sen ha dado su opinión, entre otros temas, sobre A) la necesidad de disponer de un nuevo indicador de la riqueza y B) sobre la crisis económica actual.

En relación al primer tema, Sen afirma que se debe saber compaginar la calidad de vida y el mantenimiento de las características ambientales. Según él, estas consideraciones no habrían de llevarnos a diseñar un único sino varios indicadores económicos.

Con respecto a la crisis económica mundial, Sen diferencia tres áreas geográficas:

1/ "El viejo mundo" (Europa, Estados Unidos) que, según dice, es víctima de la crisis a consecuencia de la reducción excesiva de la intervención del estado durante los últimos treinta años y de la exposición sin defensas a los defectos de un mercado desregulado.

2/”La parte dinámica de los países pobres” (China, Brasil, Sudáfrica, India) que ha sufrido un descenso en las tasa de crecimiento económico, pero que no han confiado tan ciegamente en la economía de mercado cómo “el viejo mundo”, y esto les ha permitido mantener un crecimiento económico alrededor del 5%.

3/ “Los pobres, poco o nada dinámico" que ven como empeora todavía más su situación.

Con el fin de conciliar el desarrollo sostenible y el crecimiento económico, Sen insiste que, dado que el medio ambiente exige un respeto y el espacio tiene limitaciones, no estaría de más preguntarse sobre el modelo de crecimiento económico que debemos defender y los límites de este crecimiento.

Amartya Sen también ha disertado sobre el papel del Estado. Diferencia tres funciones: por un lado, atender a las necesidades de la comunidad (salud, jubilación, ..., paro), por otra parte mantener la economía de mercado pero evitando que el sistema enloquezca a consecuencia de la desregulació. Finalmente, el Estado debe proporcionar una visión de largo plazo, no sólo a nivel nacional sino también a nivel internacional con el fin de promover la coordinación entre los países.

El papel de la financiación estatal es una cuestión importante, pero no tanto como algunos pretenden hacernos creer. La visión convencional a menudo es estática, mientras que la necesidades sociales van poniéndose de manifiesto de manera dinámica y esto exige medidas y soluciones que obligan a los estados a superar las dificultades financieras.

Con respecto a las políticas económicas, considera que las de tipos keynesiano prevalecerán una vez más sobre las más liberales. Ahora bien, según Sen, el pensamiento keynesiano es útil para poner orden en el desorden neoliberal, pero continúa siendo insuficiente para afrontar otras cuestiones como la justicia social.

Como decíamos al comienzo, de Amartya Sen en nuestro país ahora se habla poco, pero como acabamos de ver, allá dónde va, sigue exponiendo ideas justas y brillantes que deberían ser escuchadas y tomadas en consideración.