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¿Hemos de confiar ciegamente en la locomotora alemana?


Hay que reconocer que la prensa económica convencional a veces tiene alguna sabia ocurrencia. Fíjense en la portada con la cual nos sorprendió hace unos meses "The economist" puesto que es premonitoria:

El modelo económico francés (representado por Sarkozy) se va aguantando pero quiere aparentar más del que es y gira la mirada hacia Alemania . El modelo alemán (con Angela Merkel), es más corpulento y mantiene los pies en el suelo. El modelo británico, en cambio, está dentro de un agujero y no acaba de sacar la cabeza.

En Francia y Alemania progresaron, como en otros muchos países, las políticas neoliberales, tanto durante los gobiernos de derecha como durante los de tipo social-liberal. Sin embargo, no llegaron al extremo de desmantelar el Estado del bienestar y de olvidar la política industrial. También supieron conservar una parte de su sector público. Además, los banqueros nunca alcanzaron los niveles que han logrado en otros países, como por ejemplo España.

Ahora, Alemania y Francia, son los primeros países que presentan síntomas de recuperación y su crecimiento ha frenado la caída de la eurozona que todavía continúa aplatanada.

La apuesta alemana de dar ayudas por la adquisición de automóviles ha tenido un efecto salvador, por mucho que le duela a algún economista mediático: Además de beneficiar a la industria autóctona ha favorecido de paso a la francesa dado que la mitad de los automóviles adquiridos en Alemania fueron exportados de Francia.

La otra medida importante de Alemania ha sido su apuesta, negociada con los sindicatos, por las reducciones momentáneas del tiempo de trabajo complementadas con subsidios temporales. Con esto se ha conseguido mantener más de medio millón de puestos de trabajo. Sin esta medida hubiera sido difícil que los ciudadanos alemanes se arriesgaran a sustituir sus automóviles viejos por otros de nuevos.

Pero pese al efecto inicialmente beneficioso, estas medidas tienen un recorrido corto. Para dar continuidad a la marcha, la locomotora alemana necesita reanimar las exportaciones. Y esto, en la coyuntura actual presenta muchas complicaciones. Parece pues que por el momento todavía no hay razones para lanzar las campanas al vuelo.