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Como argumentan y por qué proponen un nuevo contrato de trabajo

Los patrones y su corte neoliberal reclaman una nueva reforma laboral que incorpore un nuevo contrato de trabajo. Dicen que ayudaría a superar la incapacidad de la economía española de garantizar trabajo a los parados. El paro lo asocian, interesadamente, a una reglamentación laboral que según ellos es demasiada estricta y onerosa, especialmente en despidos y cotizaciones sociales.
El nuevo contrato, que seria más precario que los existentes, tendría un efecto demoledor sobre el principio de causalidad en la contratación. Pero según sus promotores, seria una bendición para los jóvenes que son los que más dificultades tienen para encontrar ocupación. También ayudaría a otros colecctivos de difícil inserción laboral. Al final "favorecería"a todos.
Esta argumentación pasa por alto que la crisis económica ya ha dejado aldescubierto que la flexibilización de los procedimientos de despido, incorporados durante años a nuestra modelo de relaciones laborales, no estimula la contratación sino que multiplica el paro. La crisis también pone de manifiesto que la precariedad degrada el bienestar de los trabajadores abocándolos al endeudamiento y dificultando su acceso al sistema público de protección social.
Los promotores de la reforma laboral precaritzadora y del nuevo contrato tampoco tienen en cuenta que la legislación laboral actual ya ofrece una panollia de instrumentos jurídicos para la flexibilización interna y externa de las plantillas. Es cierto que los patrones a veces no los utilizan. Pero esto sólo se explica por su arrogancia y carencia de capacidad negociadora que los lleva a elegir  la vía de la imposición y la del despido improcedente para no dar ninguna explicación. Ahora pretenden abaratar y dar consistencia jurídica a esta última opción.
La deformación de la realidad se transforma en grotesca cuando algunos "expertos" argumentan que la incertidumbre que acompaña la crisis hace difícil contratar nuevas personas. Esta dificultad estaría asociada, según ellos, al miedo de no poder superar en un futuro los costes del despido si no queda más remedio que reducir la producción, lo que afectaría especialmente a aquellas actividades económicas más sensibles al riesgo. Este argumento intenta obviar que ya existe un contrato de trabajo de carácter temporal pensado para situaciones circunstanciales y que conocemos por el nombre de contrato eventual por circunstancia de la producción.
Los cantos de sirena sobre la contratación de las personas con más dificultades son abominables. Los patrones, para constituir sus plantillas, solicitan y seleccionan a su antojo. Si hay candidatos que no son contratados es porque ellos así lo deciden.
La primera explicación objetiva que puede haber en  todo esto es la pretensión de conseguir que en un futuro los trabajadores tengan peores condiciones económicas, dispongan de menos derechos y sean víctimas de las arbitrariedades y las cazas furtivas de los patrones.
La segunda explicación estaría en el deseo insaciable de los patrones de mejorar la tasa de beneficio a través de un nuevo incremento de la tasa de explotación.




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