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Sobre el estallido peculiar de la burbuja inmobiliaria.

Los precios de las viviendas en España aumentaron de manera continuada hasta octubre de 2007 y eso dio lugar a una burbuja inmobiliaria que se pinchó al estallar la crisis hipotecaria en los EE.UU. Desde aquel momento, hasta ahora, los precios han ido cayendo, especialmente los de las viviendas de segunda mano. El ajuste es importante y ha sido duro, pero no se produjo repentinamente sino que ha ido avanzando conforme se agudizaba la crisis. Esto tiene una explicación:

Las burbujas inmobiliarias no estallan de la misma manera que lo hacen las burbujas financieras. No viven su "Jueves negro" ni sus períodos de pánico como suele ocurrir con las bolsas de valores. Se ajustan de otra manera.

Hay que tener en cuenta que los inmuebles son mucho menos líquidos que las acciones. Cuesta más venderlos.

Por otra parte, la vivienda es un activo de primera necesidad y las acciones no, la gente puede prescindir de las acciones pero no puede hacer lo mismo con su vivienda habitual.

Además, la vivienda es el activo de mayor valor para muchas familias y eso explica que sean más reticentes a vender por debajo del precio de compra de lo que suelen ser en el caso de las acciones. Resulta duro aceptar una pérdida de esta envergadura. Por esta razón algunos propietarios optan por aplazar la venta a la espera de una situación más favorable.

La conducta de las entidades financieras, en esta ocasión, ha sido similar. Han procurado que las viviendas que han expropiado no se vendieran por un precio inferior que el de las hipotecas ejecutadas. Así han evitado que se pusiera en duda su solvencia. Como inicialmente los precios no caen tanto como se esperaba, los compradores no compran, permanecen a la espera y las transacciones se ralentizan.

Conforme pasa el tiempo, algunos propietarios, especialmente los más débiles, se ven obligados a vender. Entonces los precios bajan y las transacciones se animan.

Pero el ajuste de precios continúa durante un tiempo. Este ajuste, al ser tan prolongado, incluso puede llegar al período en que se reanude de nuevo la construcción de viviendas.