Todavía hay personas que consideran que la gravedad sólo es una buena idea, pero se equivocan. La gravedad es una ley de la cual no nos podemos liberar. Si alguien aún lo pone en duda, que se tire desde un séptimo piso y verá lo que le ocurre, independientemente de sus ideas, buenas o malas, sobre la gravedad.
Lo que sucede con la gravedad también es válido para una serie de identidades contables fundamentales que operan como leyes.
Ahora, por ejemplo, algunos nos vienen a decir que los niveles de deuda pública y privada se pueden reducir simultáneamente. Pero esto es imposible, salvo que se consiga un superávit en los intercambios entre nuestro país y el exterior.
La deuda (el pasivo) de una persona física o jurídica es a la vez un derecho de cobro (un activo) para otra. Y esto también es válido si los que tienen las deudas son las personas físicas y jurídicas de un país y los que tienen los derechos de cobro son personas físicas y jurídicas del exterior (otros países).
Por esta razón, si el sector privado está haciendo un esfuerzo muy grande para reducir sus deudas, y a la vez, el gobierno intenta recortar su déficit reduciendo gastos, la economía del país se verá atrapada en una espiral de la cual no podrá salir salvo que haya un aumento de las exportaciones netas que permitan financiar todo esto.
Si se da prioridad a la reducción del gasto público, al final los que saldrán ganando serán los acreedores (en nuestro caso, mayoritariamente extranjeros) que conseguirán transformar sus derechos de cobro en dinero en efectivo, liberándose así del riesgo que supone una posible insolvencia de los deudores. En cambio, los perjudicados serán los deudores, especialmente los más vulnerables, que verán reducidos sus ingresos líquidos y los beneficios sociales de que disfrutaban anteriormente y quedarán condenados a pagar sus deudas, sea como sea, puesto que sobre sus cabezas se ha colocado una espada afilada.
Pero de este modo el déficit público no se podrá reducir nunca. Tarde o temprano, el Estado de nuevo se tendrá que endeudar. Ahora bien, la situación ya no será la de antes: los nuevos préstamos serán de peor calidad: Para poder acceder a ellos habrá que pagar un interés más elevado y vencerán en un periodo menor de tiempo. Por otro lado, el pago de estos intereses más elevados desencadenarán sobre el Estado un efecto "bola de nieve" con lo cual el déficit público todavía será más grande del que era antes
De hecho, esto ya viene ocurriendo en una parte de los países europeos periféricos donde, a pesar de los esfuerzos que se están soportando a través de las políticas de austeridad, el déficit fiscal no disminuye.
Mientras el sector privado continúa reduciendo su endeudamiento a trancas y barrancas, los esfuerzos para reducir el déficit fiscal sólo comportan recortes en los gastos. Pero estos recortes también generan menores ingresos fiscales, creándose así una espiral permanente de miseria para el país, que desgraciadamente sólo sufren los más débiles, mientras los poderosos continúen enriqueciéndose
Si la gente no se da cuenta que en la situación actual el gasto público continúa siendo necesaria, no habrá manera de salir del pozo.