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La seguridad social y el reparto de la riqueza

El debate sobre el futuro de la seguridad social forma parte de la lucha por la distribución de la riqueza.

La riqueza de un país se genera en las actividades productivas que generalmente se llevan a cabo a través de las empresas.

La cuenta de resultados es el estado contable más importante para saber cuánta riqueza produce una empresa durante un ejercicio, como se genera y como se distribuye.

Una parte de la riqueza creada por una empresa sirve para enriquecer a los empresarios y la cuenta de resultados la identifica con el nombre de resultado de explotación.

Otra parte pasa a manos de los trabajadores y en la cuenta de resultados figura como gastos de personal.

Los gastos de personal son la suma de dos componentes: 1/los sueldos y salarios y 2/ las cotizaciones sociales.

Las cuantías correspondientes a sueldos y salarios permiten remunerar a los trabajadores por cuenta ajena. Son su principal fuente de ingresos.

Las cotizaciones sociales se traspasan a la Seguridad Social que las distribuye en forma de prestaciones.

En otras palabras: cada empresa paga una cuantía a sus trabajadores y entrega otra para hacer efectivos los subsidios y las pensiones. La única diferencia es que el pago de los salarios lo realizan directamente los empresarios mientras que en el pago de las prestaciones sociales intermedia la Seguridad Social.

La cuantía que se entrega a la Seguridad Social se calcula partiendo del salario que cobran los trabajadores en activo.

El salario percibido (por el cual se cotiza) y el periodo de tiempo en que se ha trabajado (periodo cotizado) constituyen los dos componentes que decidirán la cuantía de la prestación social a que en un futuro accederá el trabajador asalariado. Por lo tanto, los pagos de hoy dan lugar a los derechos de mañana.

Para los trabajadores, el salario y las prestaciones de la seguridad social son un derecho generado con su trabajo.

Para los empresarios, en cambio, los salarios y las cotizaciones sociales, son una carga.

A los empresarios les gustaría prescindir de los gastos de personal. Pero para conseguirlo haría falta que la gente trabajara gratis y eso generalmente es imposible ya que la explotación de los trabajadores tiene un límite. Es más factible, en cambio, llevar a cabo una política de recortes continuados degradando los derechos económicos de los asalariados.

El recorte de salarios, los empresarios suelen obtenerlo precarizando las condiciones laborales, debilitando a los sindicatos y aprovechando la desesperación que comportan las situaciones de desempleo.

Para disminuir (o eliminar como pretenden los patronos más salvajes) las cotizaciones sociales, se tienen que disminuir (o abolir) las prestaciones sociales que, como hemos visto antes, se financian a través de estas cotizaciones.

No estamos pues, ante un debate técnico que puedan resolver unos expertos. Estamos decidiendo sobre la sociedad del futuro, en la cual indudablemente habrá un número mayor de jubilado, pero también puede haber más activos y más riqueza de la que ahora existe.


Lo que tenemos entre manos es, por lo tanto, una serie de cuestiones que afectarán a la manera como en el futuro se repartirá la riqueza.