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LA HIPOCRESÍA INTERESADA DE BANCOS Y CAJAS

Los Bancos y Cajas de ahorros llevan años creando dudas sobre la capacidad futura del Estado para garantizar las pensiones públicas.

Esta es una intromisión interesada. Pretende generar las condiciones para que la gente entreguen sus ahorros a unos planes de pensiones que estos mismos bancos y cajas gestionan e invierten a su antojo en los mercados financieros.

A la vez es una intromisión hipócrita:

Al iniciarse la crisis, el Gobierno, a petición de bancos y cajas, elevó hasta 100.000 euros la garantía de los depósitos. Esta modificación se presentó como un colchón que da tranquilidad a los ahorradores.

Paradójicamente , según los gabinetes de estudios de los bancos y cajas, este mismo Estado que garantiza los depósitos de sus clientes no garantizará las pensiones dentro de unos años en los que previsiblemente la situación económica y la recaudación fiscal mejorarán.

¡Esto, es un contrasentido!

Los estudios de los visionarios de Bancos y Cajas todavía resultan más inconsistentes si se tiene en cuenta que actualmente, a pesar de la crisis y con unas tasas de paro desconocidas hata ahora, el Estado hace afectivas las pensiones y a la vez asegura un pequeño ahorro que va al fondo de reserva de la Seguridad Social. Entonces, ¿ por qué no podrá hacerlo dentro de unos años?

La clave está , en todo caso, en las políticas de empleo.

Si los parados actuales se incorporan en el mercado de trabajo y también lo hacen una parte de las mujeres y los jóvenes que lleguen a la edad de trabajar, la tasa de dependencia mejorará. Además, si esto resultara insuficiente, también podríamos contar con unas importantes reservas de mano de obra extranjera dispuesta a desplazarse a nuestro país para trabajar.

De hecho, un fenómeno parecido ocurrió en el mercado de trabajo de comienzos del siglo XXI: Contraviniendo de lleno los estudios alarmistas que los mismos gabinetes de los bancos y cajas habían presentado en las postrimerías del siglo pasado, la Seguridad Social incorporó a millones y millones de afiliados, superando con creces al número de personas que pasaron a tener la condición de pensionistas.

¿Hay algún impedimento misterioso que nos lleve a pensar que en el futuro este mismo fenómeno no se repetirá?