En las últimas décadas, la jubilación ha cambiado su significado:
En un primer momento la pensión de jubilación se concedía pensando en las personas que al envejecer ya no mantenían las condiciones físicas necesarias para continuar trabajando.
Como que por razones de edad, la gente se veía privada de la posibilidad de ganar un salario, la pensión evitaba que cayeran en una situación de miseria extrema.
Por eso, la jubilación era concebida como una especie de invalidez derivada de la edad.
La tercera edad
Pero en las últimas décadas, la jubilación también se ha convertido en un tercer momento en la vida de las personas en el que todavía pueden disfrutar de buena salud y ya no tienen que soportar las limitaciones que impone la vida laboral
Esta aspiración en el Estado español es muy fuerte, porque el mundo del trabajo es particularmente duro para una parte de los empleados. La dureza no se desprende únicamente de la carga física del trabajo sino de otros muchos factores entre los cuales tiene un papel destacado la precariedad laboral.
El deseo de disfrutar durante los últimos años de vida se ve reforzada por las ganas de dejar de lado una vida laboral que en muchos casos se ha vivido como opresiva.
El alargamiento de la edad legal de jubilación y la justicia social
Nada de esto se tiene en cuenta en la propuesta de alargar la edad oficial de jubilación de los 65 a los 67 años.
Es cierto que la esperanza de vida se ha ido prolongando en los últimos tiempos. Pero las capacidades de las personas van disminuyendo conforme avanzan los años y muchos y muchas viven el tramo final de la vida en situación de dependencia.
Por otro lado, la esperanza de vida no es la misma en función de la categoría laboral. Los ejecutivos, por ejemplo, acostumbran a vivir más años que el resto de trabajadores y trabajadoras.
Con el alargamiento de la edad de jubilación se produciría la paradoja que aquellos que tienen la posibilidades de morir antes se verían obligados a continuar trabajando para poder aportar las cotizaciones que permiten financiar las pensiones de una minoría privilegiada laboralmente que además tiene la suerte de vivir más años.