Sala i Martí ha publicado un artículo donde anuncia la quiebra de la Seguridad Social.
La argumentación gira en torno al llamado "problema demográfico" derivado de las bajas tasas de natalidad y del crecimiento de la esperanza de vida. Al haber menos jóvenes y más viejos, la Seguridad Social se hundirá, nos viene a decir.
Por un lado, esta argumentación olvida que la esperanza de vida ha crecido en todas las franjas de edad y no sólo a partir de los 65 años. Por otro, no tiene en cuenta ni el fenómeno de la inmigración ni los incrementos de productividad que permitirán que las generaciones futuras tengan capacidad de crear mucha más riqueza que las generaciones precedentes.
Como suele ser habitual en él, al final Sala i Martí nos sugiere una ÚNICA solución que en este caso consiste en un aumento gradual, homogéneo y continuado de la edad de jubilación.
Esta propuesta "tan original" tiene un fuerte contenido clasista ya que la expectativa de vida, a pesar de haber crecido globalmente, no es la misma para todos los grupos sociales. Este crecimiento ha sido mucho más fuerte para las clases más acomodadas que para el resto. Así pues, si retrasamos la edad de jubilación, serán los más pobres los que menos se beneficiarán. De hecho, la esperanza de vida se comporta de manera similar a otras realidades sociales y por tanto es una variable más de las desigualdades.
Mientras estas desigualdades existan, la propuesta de Sala i Martí y otras similares, comportan una de las maneras más regresivas y reaccionarias de "reparar" los problemas presentes y futuros de la Seguridad Social.