La inflación está creciendo en Europa. Para enderezar la situación hay quién sugieren un aumento de la tasa de interés y/o una reducción de los salarios. Pero ambas opciones son erróneas.
La inflación actual ni se debe a un calentamiento de la economía ni a un incremento de los costes salariales que, por cierto, en muchos países están en declive. Se debe, en todo caso, a las políticas de los gobiernos (subidas de los impuestos indirectos) y al crecimiento económico del países emergentes que – junto con la situación conflictiva norte de África y a las maniobras especulativas- provoca un aumento de los precios de las materias primeras, de la energía y de los alimentos.
Por eso optar por el aumento de la tasa de interés y por la moderación salarial seria cómo pelearse en contra de un problemas inexistentes y olvidarse de los verdaderos problemas