Saturday

La crisis económica y las discriminaciones sociales

Los efectos nocivos de la crisis económica no se acaban en el incremento del paro; también han destrozado el futuro de muchas familias y han aumentado todas las formas de discriminación.

Acabo de leer un informe muy aleccionador de la OIT, que tiene por título "La igualdad en el trabajo, un objetivo que sigue pendiente de cumplirse”.

El informe nos recuerda algunos de los esfuerzos de los últimos años en todo el mundo para luchar contra la discriminación en cualquier de sus formas y a la vez nos alerta que la crisis económica está echando por tierra una buena parte de estos esfuerzos.

Empezamos dando un vistazo a las formas de discriminación que afectan los inmigrantes:

Los trabajadores inmigrantes se han visto particularmente afectados por la crisis y ahora se encuentran con nuevas situaciones de discriminación en el acceso al empleo, con un aumento de la xenofobia y la violencia, y con el empeoramiento de las condiciones de trabajo, entre otros factores. Esto se ha sumado a las situaciones de desigualdad que ya sufrían previamente.

Años atrás, cuando se acercaba el tiempo de vacas flacas en el país donde los trabajadores habían migrado, una parte de ellos optaba para volver a sus países de origen o desplazarse a otros lugares. Pero ahora esta salida tiene menos viabilidad puesto que la crisis se ha expandido por todo el planeta.

Por eso es vergonzoso que se pretenda llevar a cabo reformas regresivas sobre la inmigración. Con este tipo de reformas se está dejando a millones de personas sin protección y a merced de los empresarios más crueles siempre dispuestos a explotar los trabajadores vulnerables. Además se dan alas a los políticos racistas que quieren enfrentar la gente para obtener réditos electorales.

Las mujeres siempre acostumbran a salir perjudicadas por las crisis y la crisis actual está siguiendo un patrón similar. En parte como resultado de las actitudes que dan preferencia a la ocupación masculina basadas en la creencia que se tiene que favorecer al cabeza de familia. Cuando hay pocos puestos de trabajo aumenta la influencia de las barreras preexistentes.

Datos recientes muestran que tenemos 829 millones de mujeres que viven en la pobreza en el mundo, frente a 522 millones de hombres. Los salarios de las mujeres sólo cubren entre el 70 al 90 por ciento de los que cobran los hombres por el mismo trabajo y las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de verse abocadas al trabajo informal.

Pero la pobreza no se deriva únicamente de la limitación de ingresos y de la discriminación laboral. También se alimenta a través del círculo vicioso del deterioro de la salud, la reducción de la capacidad de trabajo, las malas condiciones de vida, la baja productividad y la menor esperanza de vida. Cuando la pobreza se combina con el analfabetismo, el hambre, el trabajo infantil y la paternidad precoz, esta pobreza se traslada de padres a hijos.

El informe también analiza una serie de discriminaciones que sufren las personas con VIH, la gente mayor y otras colectivos, y en todos los casos los datos que nos proporciona a nivel mundial son aterrorizadores.

Por eso al referirnos a la obsesión de los poderosos para reducir el déficit público, bajar los impuestos y debilitar la solidaridad internacional, tendríamos que ser más concisos: ¡las personas que abogan por recortes en el gasto social del gobierno son racistas, sexistas y fomentan la discriminación!