Estoy cansado de escuchar que hay que "dejar que el mercado decida libremente" y que tenemos que estar atentos a sus “presiones” y “movimientos”.
Los mercados no son una fuerza misteriosa a la cual hay que rendir culto. En los marcados participan personas físicas o jurídicas. En unos casos muchas, en otros pocas.
Los mercados, a veces funcionan bien y a veces no tan bien. Puede ser que estén manipulados. Su funcionamiento es diferente porque las personas que forman parte de ellos también lo son.
Los mercados se pueden analizar y regular. También podemos identificar algunas de las características de las transacciones que en ellos se llevan acabo. Pero no podemos olvidarnos de las personas que los hacen posibles.
En otras palabras, los mercados son un reflejo de las personas. Los mercados no determinan lo qué hacemos o como lo hacemos. Son las personas las que dictan cómo es un mercado y cómo tiene que funcionar.
Ahora bien, la nuestra no es una sociedad de iguales sino de desiguales. Esta desigualdad también se pone de manifiesto en los mercados donde los poderosos tienen más información, más recursos de todo tipo y más posibilitados de imponer su voluntad.
La mitificación de los mercados y la abstracción sobre su funcionamiento, hace que nos olvidamos de las personas que los animan. Para los políticos del sistema, es más cómodo justificarse diciendo que están atendiendo a los mercados en lugar de decir que están asumiendo las exigencias de los poderosos. Suena mejor.
Si fuéramos capaces de obligar a la élite de la política y de la comunicación a hablar en términos de personas en lugar de hablar de los mercados, la obligaríamos a enfrentarse frente a frente con el verdadero tema de fondo: las conductas de las personas y la existencia de unas personas con privilegios y otras víctimas de la dominación.
De este modo, además, daríamos un paso de gigantes: garantizaríamos que nuestra política fuera más humana y conseguiríamos identificar con mayor claridad quiénes son y donde se encuentran los verdaderos causantes de los males que afectan a la mayoría de la población