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La clase trabajadora ocupa las calles de Barcelona

Ayer participé en Barcelona en la manifestación organizada por el movimiento sindical. La asistencia fue notoria, y destacó de manera especial, la presencia de la gente de CC. OO. Esta manifestación, como tantas otras que últimamente se han celebrado en diferentes lugares del Estado español, da esperanza a aquellos que decimos que hace falta hacer frente a la crisis económica. La moral de los activistas, desde luego, es alta. La llave ahora es conseguir avances concretos. El gobierno y la patronal ya no pueden ignorar la fuerza que tenemos. Se ha levantado la hacha de guerra en contra los desafíos al aumento de los salarios. También se ha denunciado, una vez más, que la crisis no tiene sus orígenes ni en los incrementos salariales, ni en las garantías que todavía conserva la legislación laboral.

Ocurre justamente lo contrario de lo que dice el mensaje oficial: la crisis se ha alimentado con las maniobras especulativas que en parte se han llevado acabo gracias
a ) a los granos beneficias empresariales,
b ) con la desregulació de toda clase, incluida la laboral, y
c ) con la disminución del poder adquisitivo de la gente que ha obligado a la mayoría a endeudarse y que ahora les impide adquirir una parte de los bienes producidos.
Esta carencia de poder adquisitivo es, precisamente, una de las razones por las cuales ahora hay sobreproducció y por esto algunas empresas reducen plantillas y cierran puertas.

Las políticas de los gobiernos, ya sean de tipos keynesiano o de tipo neoliberal, siguen estando mayoritariamente al servicio de los privilegiados. Ahora ya estamos en el tiempo de dar respuesta. La resistencia está bien viva y el movimiento sindical participa de manera decidida!. Esta manifestación ha sido una expresión más de esta resistencia. Algunos empleados se movilizan contra los despidos y organizando actos diversos con el apoyo de la población. Los trabajadores de la enseñanza están convocados a una huelga general el 19 de marzo. Todos somos partes interesadas en esta resistencia y movilizaciones. Todos los tenemos que apoyar.

Otra política económica es posible. La prioridad debe ser mejorar los salarios y a los derechos sociales. Se deben frenar las actividades especulativas impulsadas gracias a los grandes beneficios y a los dividendos pagados a los accionistas, obligando a reinvertir una parte de este beneficio y grabando fiscalmente los dividendos distribuidos. El "escudo fiscal" para los privilegiados y los especuladores debe ser reemplazado por un blindaje social que garantice que la mayoría de la población pueda vivir dignamente. Pero para ello, es necesario propiciar una política fiscal más progresiva, una legislación laboral más protectora, salarios más altos y una renta mínima garantizada para evitar la exclusión social