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Comunicado del G20. A paso de tortuga mientras galopa la crisis.

El comunicado de G20 abandona una parte de la terminología utilizada en la época Bush, sin romper por esto con el neoliberalisme. El estilo es el de la “tercera vía”.

Esto no impide reconocer que introduce algunas propuestas que se distancian de los dogmas “fracasado” de las últimas décadas. Se habla, por ejemplo, de “regulación financiera”, “dimensión humana de la crisis”, “intervención en la economía”, “incremento del gasto público”,..., o “economía verde”. También cuestiona los paraísos fiscales.

No todo son palabras vacías. Algunas de las medidas que se anuncian, de una u otra manera se materializarán. El problema está en cuándo y cómo.

El estímulo económico.

El estímulo económico era la gran reivindicación del presidente Obama. La resolución propone un paquete de ayudas para reactivar el capitalismo y hacer frente de las situaciones de emergencia. Se trata de cantidades astronómicas y a la vez insuficientes, sobre todo si se tiene en cuenta los desastres que la crisis económica seguirá desenterrando y los que todavía puede ocasionar. Si nos atendemos a las cuantías aportadas por cada país, Europa está muy por debajo de los EEUU.


La regulación financiera.

La resolución sugiere nuevos principios de regulación financiera que rompen con la carencia de control de las últimas décadas y se alejan de la propuesta ilusoria de la autoregulación.

No sólo se tendrá en cuenta la conducta particular de cada banco como se vendía haciendo hasta ahora, sino que se tomará en consideración el comportamiento del conjunto del sistema financiero y su relación con las burbujas especulativas.

Los paraísos fiscales.

Los grandes Estados han empezado a ejercer una fuerte presión sobre algunos paraísos fiscales. Según la resolución la época del secreto bancario se ha acabado. Pero el criterio escogido para calificar los paraísos fiscales (los tres listados de la OCDE) es insuficiente.

Acuerdo sin precedentes?

Los apologistas hablan de acuerdo sin precedentes. No me lo trago. El acuerdo queda muy por debajo del de Bretton Woods:

A diferencia de 1944 , ahora no se crean nuevas instituciones: Se revalida y fortalece las existentes.

Tampoco se rompe con el actual sistema monetario internacional. Esta es una de las espinas que pone en entredicho la foto de familia unida que se quiere transmitir. Rusia y la República Popular China habían sugerido, junto con otros países, la creación de una nueva moneda global que sustituyera el dólar. La propuesta ni se ha discutido.

Una familia unida?

La divergencia no está únicamente en la divisa internacional. Cada uno de los asistentes tiene sus propios intereses nacionales. Algunos de los representantes políticos también persiguen objetivos personales y han aprovechado la cumbre para hacer un poco de teatro.

No debería pasarnos por alto que el G20 agrupa países muy diversos en todos los aspectos. Se reúnen con este nombre porque son los de mayor peso económico en la esfera internacional. El peso de unos en relación a los otros todavía está descompensado.

Una vez concluida la cumbre, los representantes de los países emergentes se han dirigido pacíficamente a sus receptivos países. Los de los países más ricos se han reunido de nuevo -con fotografía incluida- para hablar de sus políticas militares y conmemorar el cumpleaños de la OTAN. Así se ha dejado bien claro, por si alguien aún no se había enterado, que no todos los del G20 forman parte de una misma familia.