La combinación entre contención salarial, incremento de la productividad y estímulo del consumo, dieron lugar a una explosión del crédito durante el anterior periodo de bonanza económica.
La presión para incrementar el consumo, unida al incremento del precio de bienes básicos como la vivienda, abocaron a muchas familias al endeudamiento.
Esta situación fue muy beneficiosa para el negocio lucrativo de las entidades financieras e intentaron aprovecharse de ella alegremente. Pero cuando se abusa, la cuerda se rompe.
Desde que estalló la crisis, se ha hablado mucho de las hipotecas tóxicas. No obstando, el daño es más amplio, profundo y estructural. Detrás se encuentra la lógica del sistema capitalista que sitúa como objetivo central el crecimiento de los beneficios en lugar de buscar las soluciones idóneas para las necesidades sociales.
Mientras en los EE.UU. y en Europa se destinan cantidades astronómicas para llenar las cajas fuertes de los bancos, la manera de actuar es la misma: Presionar sobre las personas para que se comporten en función de las necesidades e intereses de los poderosos.
Un ejemplo lo tenemos ahora con la campaña sobre la viabilidad futura del sistema contributivo de seguridad social. No se explica prácticamente nada de la pérdida de valor de la mayoría de los planes privados de pensiones. En cambio, se crean dudas sobre el sistema público de pensiones que es mucho más sólido que el privado, con el fin de aprovechar la situación para debilidad su acción protectora, precisamente ahora que debería fortalecerse.
Con esta actuación se quiere convencer a la gente para que destine una parte de sus ingresos a los planes de pensiones privados.
La campaña no se ha orquestado pensando en los intereses de los futuros pensionistas, sino para intentar resolver los problemas de liquidez de algunos de los planes privados, que podrían tener dificultades para responder, en estos precisos momentos, a sus compromisos concretos.
No se piensa en las necesidades sociales de la mayoría. Se piensa, una vez más, en los intereses privados de las aseguradoras y de los bancos.