Durante unos años, España fue considerada como un modelo a imitar en política económico, debido a su crecimiento del PIB. Hoy en cambio, aparece como uno de los países más golpeados por la crisis. ¿Dónde está el problema: en el patrón de crecimiento o en la gestión de la crisis?
1. El rol de la construcción
El diferencial del crecimiento español de comienzos del siglo XXI, se basó en la construcción de viviendas. Se trataba de una actividad con un producto no apto para el comercio exterior y que, debido al reducido poder adquisitivo de una parte de la población, únicamente se vende si las familias se endeudan.
Las inversiones empresariales se dirigieron mayoritariamente a la construcción y a las actividades que la rodean (especulación, financiación ,...) porque eran las que aseguraban más rentabilidad inmediata. No se tuvieron en cuenta para nada las necesidades básicas de la población ni el futuro del país. La industria perdió peso mientras una parte de las empresas públicas se privatitzavan.
Ahora hemos llegado a un punto en el que españa es más débil y más dependiente técnica, comercial y económicamente del exterior de lo que era antes y la mayoría de la población está mucho más endeudada.
2. El endeudamiento privado y el choque
La participación de España en la zona euro favoreció el endeudamiento privado. En una unión monetaria, en los países donde las tasas de crecimiento superan las tasas de interés de la unión, sale a cuenta pedir crédito. Cuanto más bajas son las tasas de interés en relación con el crecimiento, mayor es la tendencia a endeudarse.
La facilidad para endeudarse incrementó la demanda y esto infló la burbuja de los precios.
Al invertir la situación, se produjo un choque coincidente con la crisis económica mundial.
3. El desequilibrio de la balanza de pago.
La situación española contrasta con la de Alemania que ha fundamentado su patrón de crecimiento en una base industrial. Allí, durante los años de auge, los crecimientos del PIB fueron moderados y no se abusó del crédito.
Alemania mejoró la balanza de pagos debido a su potencial exportador. La balanza de pago española, en cambio, acentuó el déficit.
4. Los problemas de la deuda
Durante los años de bonanza económica, mientras empeoraba la balanza comercial y aumentaba el endeudamiento de las familias, se aprovechaba la recaudación generada por la burbuja especulativa, 1) para reducir el déficit público, 2) hacer regalos fiscales a los ricos y 3) impulsar grandes infraestructuras. Esto aportó más combustible a la especulación.
El estallido de la burbuja especulativa ahogó la principal fuente de recursos de las Administraciones públicas mientras que los gastos iban creciendo con las medidas de estímulo económico frente a la crisis. La deuda pública aumentó de nuevo. Esta deuda, actualmente no es, ni mucho menos, de las más altas de la Unión Europea. Pero tarde o temprano se tiene que devolver y eso hay quien ahora quiere convertirlo en un gran problema.
Para entender todo este revuelo de la deuda pública, hay que recordar, en primer lugar, que el dinero que toma prestados el Estado, en la mayoría de los casos, sirve para pagar a los funcionarios, mantener el ejército, construir infraestructuras, ... ., o garantizar determinados servicios públicos. Este dinero no se recuperan ni generan beneficios, como ocurre con el dinero invertido como capital en las empresas. Se devuelve en base a los futuros impuestos anuales.
Devolver la deuda pública, en los años de auge económico es fácil. Pero puede ser complicado en momentos de debilidad del crecimiento económico, sobre todo en países como el nuestro con una soberanía económica limitada y donde, como decíamos más arriba, una parte de la recaudación de las administraciones públicas aún está asociada a la burbuja inmobiliaria.
5. Que provoca incertidumbre: la liquidez o la solvencia
Las líneas de préstamos del FMI o de unos países de la Zona euro aprobadas recientemente a favor de aquellos países que presentan dificultades, pueden contribuir a resolver los problemas cuando se trata de capear una crisis de liquidez, o sea, si el país temporalmente tiene problemas de financiación. Pero si se trata de una crisis de solvencia este tipo de ayudas no sirven de gran cosa.
En estos momentos, el supuesto pánico en los mercados financieros sobre el estado de la deuda pública a corto y medio plazo no está justificado. En cambio, hay algunos interrogantes en relación a la solvencia de una parte de la deuda privada (familias y entidades financieras). Y esta es precisamente la principal causa de la incertidumbre.
6. De la convergencia a la divergencia
En su momento, el crecimiento del PIB mejoró el nivel medio de ingreso de España en relación a los países centrales de la Unión Europea. Esta convergencia, como hemos visto más arriba, estaba relacionada con la burbuja inmobiliaria. Ahora, con la crisis, el espejismo se evapora. Nuestro potencial de crecimiento es débil y eso nos hunde de nuevo en el terreno pantanoso de la divergencia como se hunden los demás países de la periferia de la Unión.
7. Una gestión errónea de la crisis
Lo dicho más arriba exculpa al gobierno socialdemócrata por su gestión de la crisis? De ninguna manera.
Los elementos centrales de la política económica de la última década han sido compartidos por el PP y por el PSOE. Ambos han dado legitimidad y han impulsado las políticas neoliberales que generaron una distribución más injusta de la riqueza y dieron alas a la especulación de todo tipo ya la corrupción que la acompaña.
Al gobierno Zapatero le corresponde, en todo caso, el mérito de paralizar el trasvase del Ebro y retirar las tropas españolas de Irak. Si no hubiera tomado la primera medida, la burbuja inmobiliaria del Levante español hubiera sido aún más amplia de lo que ya ha sido hasta la fecha y el déficit público hubiera crecido a consecuencia de las obras faraónicas proyectadas. La presencia militar en Irak también habría supuesto una gran gasto público que afortunadamente se ha ahorrado.
Pero, sin negar el acierto de estas medidas, el gobierno se instaló, desde el primer momento, en el mismo modelo de política económica y mantuvo en los puestos claves de sus ministerios más relevantes a personas partidarias de estas políticas .
Una vez la crisis estalló, el gobierno se situó a remolque de los acontecimientos internacionales limitándose a impulsar algunas políticas de estímulo a través de los ayuntamientos mientras permanecía a la espera que cambiara el rumbo de la crisis hacia una direción más favorable . En lugar de buscar aliados entre las clases populares y sus organizaciones de masas, intentó adormecelas o apacigualas. Todo esto ha sido aprovechado a fondo por los reaccionarios del PP.
Ahora, las cosas le han estallado en las manos y cuenta con poco margen para maniobrar. Su actitud reciente lo ubican claramente en contra de los intereses de las clases populares. En estas condiciones, el conflicto social cada día que pase estará más radicalizado.