Hace unos meses redacté un documento y lo defendí (según algunos muy acaloradamente) en la sectorial de economía y trabajo. Mi pretensión era poner de manifiesto algunos desacuerdos sobre la manera como ICV afronta la crisis y sobre algunas de las propuestas económicas a incorporar al programa electoral. A la vez sugería medidas de rectificación. A continuación reproduzco algunos apartados del documento con la única pretensión de estimular el debate:
Crisis y conflicto social
Cuando hay crisis económica, a veces desde la izquierda, e incluso desde el movimiento sindical, se habla de manera genérica de LA SALIDA a esta crisis, como si la salida fuera única.
Este enfoque simplista parte de una concepción metafísica de la realidad y no tiene en cuenta para nada que las crisis son fenómenos que se repiten en la conducta del sistema capitalista y que su desenlace final se imprevisible.
Sugiero que en lugar del singular (la salida) utilizamos el plural (las salidas) y que hagamos mención a las diferentes vías de evolución y superación de la crisis, condicionadas cada una de ellas por la pluralidad de formas en las que se puede expresar en cada momento el conflicto social.
El análisis concreto de la situación concreta
Por este motivo considero que es importante que las clases populares construyan una visión propia sobre las causas que han ocasionado cada una de las crisis y las características que hacen diferentes las unas de las otras.
A partir de esta visión propia es también necesario analizar minuciosamente las posibles evoluciones de estas crisis, sin delegar en "economistas académicos" vinculados de una u otra forma al pensamiento hegemónico, ya que esto desarmaría a las clases populares y las conduciría al vacío.
La experiencia acumulada
Ahora bien, las crisis capitalistas son fenómenos que a estas alturas ya empezamos a conocer.
Las experiencias de crisis anteriores nos enseñan que la conducta de los empresarios es hasta cierto punto previsible, ya que de una u otra manera siempre intentan reconstruir sus tasas de beneficio disminuyendo el peso de los salarios y endureciendo las condiciones de explotación de la mano de obra.
También es previsible que cuando hay crisis aumente el paro, aunque el paro nunca es la causa de las crisis sino una de sus consecuencias, probablemente una de las más dramáticas.
Sólo hay que echar un vistazo a la crisis de los setenta para saber que los empresarios y los partidos de derechas, se aprovechan siempre que pueden del paro para hacer creer a la gente que sus propuestas reaccionarías están pensadas precisamente para reducirlo. A estas alturas ya deberíamos saber que esta retórica es un camelo.
De hecho, a los empresarios lo que más les interesa es sacar provecho del paro para imponer condiciones laborales que en una situación de pleno empleo serían impensables. Por esta razón, resulta suicida hablar de "sacrificios" de las clases trabajadoras para "contribuir entre todos a la creación de empleo".
En tercer lugar, las crisis son un poderoso medio de reestructuración del capital: Acentúan su socialización a través de la concentración y suponen una nueva composición de la estructura productiva y de la división del trabajo.
Algunas peculiaridades de esta crisis
Si no somos capaces de explicar cómo han cambiado las condiciones sociales durante el período neoliberal, y cómo estos cambios se encuentran detrás de la crisis económica, muchos trabajadores terminarán culpabilizandose a sí mismos o a su entorno y buscarán un chivo expiatorio (inmigrantes , políticos, gobierno, etc.).
Por eso hay que dejar claro que las causas principales de la crisis actual son:
1. La disminución de la media de los salarios reales a nivel global y el endeudamiento de los trabajadores en unos volúmenes tan grandes que con su nivel actual de ingresos no es sostenible.
2. El incremento, a nivel global, de la brecha entre ricos y pobres como consecuencia de la desigualdad de ingresos al modificarse las reglas de distribución de los incrementos de productividad.
3. El exceso de capacidad productiva global y las dificultades de vender toda la producción si no se obliga a los consumidores a multiplicar su deuda.
4. La explosión de la especulación y el exceso de riesgo de los bancos y otras instituciones financieras y no financieras y de los más ricos.
5. La tergiversación sistemática de los riesgos del crédito en gran parte de las empresas capitalistas.
6. El fracaso de la supervisión y la regulación de los gobiernos cada vez más dependientes de las corporaciones y los ricos (que contribuyen a las campañas electorales, impulsan grupos de presión, etc.).
7. El endeudamiento creciente de los gobiernos en medio de una orgía de rebajas fiscales y de gastos militares.
8. Los enormes desequilibrios entre el comercio y los flujos de capital entre las naciones (y, sobre todo, el déficit comercial de EEUU y el superávit comercial de la República Popular China y en menor medida, el déficit de la Europa periférica y el superávit de Alemania).
Los límites de las políticas de ICV
La orientación estratégica de ICV hasta ahora ha ido enfocada mayoritariamente en el marco de la intervención económica del Estado (fiscalidad, políticas públicas, gestión eficiente de los recursos productivos ...). Esta línea de actuación es acertada y no se debería abandonar. Pero también debemos luchar por una mejor redistribución de la riqueza, por el reparto del trabajo y por el respeto y desarrollo de los derechos laborales y sociales.
Al mismo tiempo, se hace necesario prestar una atención especial a la organización interna y al funcionamiento de las empresas. Esto nos debería llevar a cuestionar el exceso de poder de los consejos de administración mientras 1) se excluyen a los trabajadores de la propiedad y la distribución de los excedentes, 2) se los margina de la toma de decisiones y 3) se intenta relegarlos a un papel aún más subordinado, a través del debilitamiento del derecho social.
Nuevo patrón productivo?
Sugiero a la vez ser un poco más cuidadosos a la hora de hablar del "nuevo modelo productivo" y no recurrir a este concepto como si fuera un fetiche capaz de resolver todos los problemas del país.
Es evidente que la crisis se ceba sobre España con más fuerza que en otros lugares a consecuencia de nuestro patrón productivo y de una manera especial debido a la forma peculiar como aquí se ha producido la burbuja inmobiliaria.
Pero resulta ilusorio plantear un cambio de patrón productivo limitándolo todo a la mejora en Investigación y desarrollado y / o dando una formación más adecuada a las personas.
Tampoco tiene mucho sentido enzarzarnos en propuestas sobre la creación de nuevos puestos de trabajo (verdes o de otro tipo) sin aclarar quién se encargará de crearlos (los crearán las administraciones públicas o los empresarios por su cuenta y riesgo ?)
Los desequilibrios estructurales
Para modificar el patrón productivo es necesario dar la vuelta a una serie de problemas estructurales de nuestra economía entre los que se encuentra 1) la fuerte dependencia de una parte de nuestro sector industrial y también de una fracción de los servicios, 2) un peso exagerado del sector financiero, 3) una incapacidad crónica para dar trabajo a toda la población incluso en los períodos de auge económico, 4) la vulnerabilidad de España ante las grandes potencias imperialistas, 5) la contraposición entre la banca y los grupos monopolistas, por un lado, y las pequeñas y medianas empresas y las explotaciones agrarias de la otra ,..., i n) los fuertes desequilibrios territoriales.
La crisis y la rutina neoliberal
En todo caso, lo primero que debemos tener en cuenta es que la crisis actual es muy profunda.
Durante los próximos meses los gobiernos europeos intentarán atender los temas más urgentes que irán surgiendo con el fin de evitar el desastre de la UE.
Por otra parte, estos mismos gobiernos se empeñaba en impulsar una serie de ajustes sometiéndose al capricho de los mercados financieros sin atreverse a controlarlos. A la vez prepararán todos los cambios necesarios para volver lo antes posible a la rutina habitual de las políticas neoliberales.