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Un argumento engañoso de Rodríquez Zapatero

Rodríguez Zapatero, está "enriqueciendo" su discurso con tópicos similares a los que en su momento utilizó Felipe González. ¿Recuerdan cuándo decía que "primero hay que crear riqueza para después repartirla"? Pues bien, ahora Zapatero utiliza el mismo argumento, aunque con retoques, cuando afirma que "de momento toca hacer sacrificios pensando en el futuro.."

Pero Felipe González no aclaró en su día como pensaba garantizar un mejor reparto de la riqueza creada y Rodríguez Zapatero tampoco aclara ahora como garantizará la capitalización futura de los sacrificios actuales.

Tanto el uno como el otro pasan por alto que nuestra economía capitalista se basa en los procesos de producción integrados a gran escala y eso condiciona la distribución de la riqueza.

Alguien puede llegar a creer [aunque tengo mis dudas] que es posible organizar la agricultura a través de un gran número de pequeñas explotaciones y que el trabajo actual de los agricultores les permitirá recoger la cosecha el día de mañana. Pero seguramente nadie imagina que la producción de automóviles, de aviones o de petróleo refinado se lleve a cabo eficazmente a través de pequeños talleres propiedad de sus propios operarios.

Actualmente, los procesos de producción los ponen en marcha y los controlan los que poseen el capital. Las mercancías resultantes de este proceso productivo (viviendas, coches, aviones, ordenadores....) -que son la forma que toma la riqueza creada- unas vez han sido producidas son propiedad exclusiva de los que poseen el capital. Los trabajadores, que participan en el proceso de producción, únicamente pueden obtener una remuneración a través del cobro de salarios, o sea, durante el proceso en el cual se lleva a cabo la producción. Cuando el proceso productivo se acaba, o bien se prescinde de estos trabajadores o bien se incorporan a otro proceso productivo por el que de nuevo recibirán un salario.

Por lo tanto, la situación de los asalariados actuales no es equiparable a la de los pequeños propietarios agrícolas sino a la de los jornaleros, independientemente de cuál sea su origen social o familiar.

¿Podría el PSOE cambiar eso? ¡Y tanto! En todo caso, yo no me hago ilusiones que lo haga organizando una sociedad socialista, por mucho que incorpore la palabra socialista en sus siglas.

Pero sin llegar al socialismo, hay muchas formas que permiten que lo peor del capitalismo se atenúe y que la distribución de rentas sea un poco menos injusta. Ahora bien, la experiencia nos indica que para que eso sea posible es necesario que el movimiento sindical tenga una fuerte capacidad de intervención lo que puede contribuir a incrementar los salarios, a contar con una legislación laboral sólida, a disponer de un potente sistema de seguridad social y a garantizar una actividad estatal que permita contar con una serie de servicios sociales.

Todo eso el presidente del gobierno no lo tiene en cuenta. Pide sacrificios y al mismo tiempo está creando las bases para que los sindicatos tengan menos influencia, los salarios sean más bajos, los trabajadores cuenten con menos derechos, la seguridad social se debilite y los servicios sociales sean de inferior calidad.

Lo que de veras está haciendo Rodríguez Zapatero con todo eso es aprovecharse de las dificultades del momento para obligarnos a nuevos sacrificios, tanto en el presente como, sobre todo, en el futuro.